EL NUMERO DE DUMBAR ¿LIMITE O LIMITADO?
El número de Dumbar tiene algunos límites
conceptuales. Aun cuando esta cifra parezca tener una verdad absoluta (son
limitadas las personas a quienes les depositamos confianza) ¿acaso estas 150
personas representan un grupo cerrado y único? O ¿es un número que se traslapa
de acuerdo a las vivencias de cada persona? Por ejemplo: si un niño de 10 años cuyo círculo social gira en
torno a su familia y amigos del colegio y es trasladado a otra ciudad para crea
nuevos amigos, estas personas que dejó atrás, por más importantes que hayan
sido, ¿dejan de ser parte del grupo de los 150? O algunos presos que cometen
crímenes en su juventud y pasan 30 años en la cárcel crean vínculos con quienes
compartían el encierro, si ya tenía 150 amigos cercanos, esto significa que ¿no
podrá crear relaciones más íntimas al integrarse de nuevo a la sociedad? Y en
caso de ser positivas estas respuestas, asumiendo que si se puedan traslapar
este número a medida que la vida cambia, entonces el número de Dumbar ya no
seria 150 y pasaría a ser mucho mayor, porque en muchos casos amistades y lazos
profundos creados en el pasado no se rompen con facilidad y son recordados por mas separados que hayan
estado pues la memoria de las personas es otra condición evolutiva que nos ha
permitido variar el modus operandi de nuestra especie y apreciar el valor de
algunas acciones realizadas por otras personas, como favores especiales, relaciones
amorosas, lecciones de vida, etc.
Otra cuestión para debatir es el hecho de que sucede
con aquellas personas con un grupo muy reducido, incluso con algunas que viven
en soledad, ¿existen consecuencias inversas para este tipo de personas? si
somos seres sociales, ¿por qué pueden existir personas que vivan en soledad y
nunca creen vínculos afectivos con otros? Y lo más importante, ¿Realmente
pueden ser felices y vivir plenamente? La respuesta a estas preguntas se
relaciona con la conclusión del párrafo anterior, donde se menciona que nuestra
capacidad de razonamiento nos ha abierto una ventana a las posibilidades para
vivir la vida como se nos antoje y encontrar la felicidad de miles de maneras
diferentes por lo cual si bien hemos evolucionado y en su mayoría somos seres
sociales, esta es una realidad alterable y no la única opción para vivir
plenamente.
La relación establecida por el autor frente a la
optimización de las funciones humanas en grupos de 150 personas no posee una
argumentación suficientemente fuerte para indicar que existe alguna correlación
entre este número y el desarrollo de la sociedad. Las coincidencias numéricas
no solo ocurren con el 150, el 42, el 6174, y algunas combinaciones más
populares como el 666 o el divino siete son parte de la vida cotidiana de las
personas y tienden a ser relacionados con el futuro, la naturaleza, el sentido
de la vida y crean una ilusión de que por medio de estos se explica el porqué
de todas las cosas. Lo fundamental con estas cifras es no pensar que por sus
supuestas relaciones con el mundo real, existe un valor intrínseco que permite
explicar algo más allá de una medida o calificación.
En conclusión, Dumbar presenta una serie de elementos
innatos del ser humano que han sido producto de la evolución y el desarrollo de
las personas y en cierta medida es válido el hecho de pensar que la sociedad
humana, al menos en ciertos aspectos mantendrá algunas características. Sin
embargo, establecer un límite a las relaciones humanas y tratar de explicarlas
con un solo parámetro es un error, pues no depende solamente de algunas
características sino que son el resultado complejo en el cual interviene la
evolución humana, el desarrollo del pensamiento, el razonamiento y las
infinitas posibilidades que el mundo moderno trae consigo. Ahora la sociedad
humana es diferente a la de hace 100.000 años, incluso con sociedades de hace
50 años. Por eso el número de Dumbar tiene limitaciones y su estudio no dará
una respuesta única al desarrollo de la sociedad Humana.